A principios de este mes de Julio se presentó como cada año el informe ASEBIO, editado por la patronal de empresas biotecnológicas españolas, y que es una referencia del pulso del sector en España. Como principales conclusiones, la prensa y opinión especializada ha destacado como positivo el aumento del impacto de la biotecnología en el PIB (7.15%), con una subida importante desde 2008 (2.98%), unido a un crecimiento del 23.7% del empleo hasta los 202.250 trabajadores y un aumento de la cifra de negocio del 26.5%.

CEO: Sin lugar a duda los datos crudos son alentadores y más teniendo en cuenta la situación coyuntural en la que se está produciendo este crecimiento. Estos datos deben servir para ratificar que el sector de la biotecnología es, y debe ser cada vez más, uno de los vectores importantes del crecimiento económico de cualquier país desarrollado. Sin embargo un análisis más fino revela que estamos todavía bastante lejos del impacto que tiene en otros países de referencia. Para conseguir acercarnos a lo esperado por nuestras cifras no cabe duda que necesitamos más “Grifols” y facilitar en todo lo posible, y no lo contrario, a que compañías como Grifols puedan seguir creciendo y ejerciendo de tractoras. La biotecnología española sigue pecando de falta de tamaño y de compañías tractoras que puedan completar la cadena de valor. Cada país avanzado de nuestro entorno cuenta con al menos una o dos compañías de referencia, líderes mundiales, sobre todo en la biotecnología aplicada a la salud. España debería sentar las bases y poner en marcha un plan estratégico para en un plazo razonable contar con al menos una compañía entre las 15 primeras del mundo en ventas. Nos llevan bastante ventaja pero habría que tomarlo como una cuestión de estado y poner en marcha los mecanismos y medidas de choque oportunas.

 

Sin embargo, se ha puntualizado también el descenso, el primero en diez años, de la inversión en I+D.

CEO: Bueno, es un dato que no sorprende a nadie y se veía venir. No por menos sorprendente deja de ser, cuanto menos, a tener en cuenta. De manera acertada o equivocada, ya el tiempo lo dirá, estamos siguiendo de nuevo la receta contraria frente a los países de referencia en biotecnología. En Estados Unidos y en global en Europa el incremento de inversión en I+D en 2011 fue de un 9%, y un 121% en Suecia, 32% en Suiza, 30% en Noruega y 14% en Alemania, por nombrar algunos. A destacar que en Europa el incremento de la inversión en I+D de las empresas tractoras fue de un 26% mientras que del resto de compañías descendió un 6%, lo que, volviendo a la respuesta anterior, podría explicar en parte el descenso global en España. Se comenta bastante la necesidad de aumentar la inversión privada en I+D, pero eso es posible con empresas de mayor tamaño y facilitando el acceso a grandes fortunas. Establecer un panorama fiscal afable y duradero es fundamental para que el acercamiento de estas fuentes de capital sea cada vez mayor. Medidas concretas de este tipo impulsarían claramente la inversión privada en I+D. En mi opinión también haría falta optimizar la eficiencia de la inversión de I+D pública.

 

En este informe ASEBIO 2012 Andalucía se coloca por primera vez como segunda región en creación de empresas biotecnológicas.

CEO: Desde mi punto de vista este dato tiene un valor más analítico o estadístico que otra cosa. El sector en global en España tiene relativo poco peso en el panorama internacional como para presentarnos por regiones. Esto ha sido un aspecto que siempre ha causado bastante sorpresa y crítica entre los agentes que nos encontramos en ferias internacionales. Olvidando cuestiones políticas y propagandísticas, creo que a todos nos vendría mejor una visión y proyección más global. Analizando el dato en cuestión, refrenda que el espíritu emprendedor en Andalucía está vivo pero de nada servirá si estas iniciativas no se consolidan y consiguen revertir los datos macroeconómicos de la zona y, sobre todo, reducir el desempleo juvenil. Andalucía, al igual que España, tiene un potencial enorme para consolidar el sector. Pero hay que ponerse el mono de trabajo y hacerlo.

 

Las empresas de biotecnología comentan en el informe el descenso importante sufrido en el apoyo de las administraciones públicas

CEO: Como comenté antes, para estar en mayor consonancia con el resto de nuestro entorno más competitivo, la tendencia debería ser la contraria. Es necesario invertir más pero también de manera más eficiente. Los criterios e indicadores para financiar la I+D deben estar soportados en mayor grado en criterios de eficiencia e impacto en la sociedad. Es fundamental igualmente invertir en I+D básica que en un plazo no eterno de tiempo debe tener un impacto aplicado, y eso se puede medir. El sistema de I+D español ya tiene tiempo de maduración suficiente para poder cribar qué I+D básica, o aplicada, se queda permanentemente en el limbo. Ahí es dónde hay que actuar y buscar la excelencia en la eficiencia. Tenemos probablemente el sistema de I+D mejor equipado instrumentalmente de Europa pero mucho está infrautilizado. La administración tiene muchos posibles mecanismos de apoyo distintos a la inversión directa en I+D. Muchos países y regiones han demostrado que con un marco legal afable y un plan fiscal adecuado se pueden conseguir avanzar a pasos de gigante. No es necesario reinventar la rueda en estas medidas.

 

Para terminar. ¿Qué buenas noticias esperarías para el Informe ASEBIO del año que viene?

CEO: La mejor noticia que podríamos recibir es que se ha alcanzado un pacto global entre todos los agentes para diseñar y ejecutar un plan estratégico ambicioso y conciso para colocar la biotecnología nacional en el puesto que le corresponde. Es necesario un plan estratégico exclusivo de biotecnología y que contemple medidas concretas para este sector dentro de un marco legal y fiscal estable que incentive la inversión. El retorno está asegurado.